Europe League conseguida- Fiesta cancelada
Esta entrada podría ser de fiesta por la clasificación de nuestro equipo para la Europe League. Pero es que la fiesta se canceló. La suspendió la afición… así que esta es una entrada de reflexión porque algo está pasando en la afición rojiblanca. Y toda acción tiene efecto.
Resulta que hasta ayer 11 equipos podían bajar, y la última jornada hasta 6 serán las escuadras que si la pifian acompañarán a Hércules y Almería a jugar los sábados a las 16.00 de la tarde o los viernes a las 21.00.
Y resulta que entre esa nube de equipos no está el Athletic. No es nuestro sitio histórico pero hay que reconocer que en esta liga de presupuestos disparados y mercados abiertos, cualquier mindundi tiene una plantillita apañada y no es fácil meterse arriba.
Pero ahí estábamos nosotros. Arriba. Peleando el quinto puesto de la Liga BBVA. Y ayer nos presentamos a jugar contra el Málaga dispuestos a sellar la clasificación para Europa. Y, por supuesto, montar el fiestón. Porque estos ojitos han visto no hace mucho a Etxebe y Urzaiz haciendo la conga para celebrar nuestra clasificación para la UEFA. Así que nada hacía prever que la de ayer fuera a ser menos fiesta.
Pero lo fue. Fue menos. No hubo fiestón. ¿Por qué? (qué diría Mourinho) ¿Por qué?
No sólo no hubo farra. Es que hubo pitos. ¿Por qué?
Pues a priori parece que los pitos son porque resulta que la gente no sólo valora el fondo sino también la forma. Parece que no valía con cumplir el objetivo de clasificarse para la Europe League, hay que hacerlo dándolo todo, siendo el Athletic. No vale clasificarse dejando escapar vivo a un Málaga con diez. Se puede escapar… pero hay que intentar cazarlo. Y ayer el Athletic no lo intentó.
Y eso no. Eso no lo permitimos. Podemos tragarnos un truño de partido, podemos ver a nuestro equipo avasallado, podemos ver que no es capaz de hacer daño porque son peores o porque no tienen el día… pero ver pasear a una gacela herida por San Mamés y no hincarle el diente, eso no. Eso es contranatura. Y menos si hay hambre de pelear el quinto puesto.
Mínimo había que haber acorralado a la gacela y no se hizo. Y la afición miró a ver quién dirigía a los supuestos leones y al ver que no los azuzaba, no por pena de la gacela sino por miedo… explotó y rugió. Y se pasó por el arco… de la Catedral… la clasificación para Europa y el alivio de estar peleando arriba y no abajo por la vida. Lo único que le importó es que especulamos con el resultado y pitó al equipo y especialmente, al 99%, a Caparrós. Todo lo demás le dió igual.
Ahora bien ¿Eran sólo por eso los pitos? Lo pregunto porque de fondo a esos pitos, hay una sensación de hartazgo con el entrenador y con su dirección. Con el entrenador que nos ha sacado de las peleas por el descenso, que nos ha metido en una final de Copa y en la Europe League (dos veces, una a través de la propia Copa).
¿Es justo eso? porque para mí una cosa es explicarle a Caparrós que hay determinadas cosas que no hacemos y que tenemos una exigencia futbolística mínima por la que no me valen partidos como el de Osasuna o como ayer contra el Málaga aunque los ganemos o nos valga el resultado y otra pitar su gestión, su dirección conjunta de estos años… a esa no me apunto.
No sé si ha acabado su ciclo o no pero aunque le critique determinadas cuestiones (nadie es perfecto) y entiendo que debe mejorar, también creo que la nota global del equipo no es mala y ni mucho menos para ser pitada. Y creo que algo de eso sí había.
Caparrós no es imprescindible en el Athletic pero el entrenador que venga por detrás no lo va a tener fácil para mejorarlo y sí para empeorarlo, así que espero que si produce el cambio sea para bien y con criterio y que no nos tengamos que arrepentir de haber prescindido de Caparrós en lugar de ayudarle a corregir sus errores, exigirle mejoras y mantenerlo en el banquillo.
De todas maneras, mientras esperamos a ver cómo evoluciona este tema… ZORIONAK para todos. El año que viene estaremos viajando por Europa… rugiendo nuestro nombre y alardeando de nuestros colores. Simplemente estaremos donde tenemos que estar… que, sin embargo, no es poco.
Somos únicos,
y siempre seremos diferentes
W.E.










