Última faena en San Mamés

Haciendo un paréntesis en el aflorentinado mercadeo veraniego, nuestros cachorros se están jugando la Copa. Los juveniles de División de Honor, campeones este año, se enfrentaban al Barcelona en el miniestadi y han caído 5-3. La cosa podía haber sido mucho peor pues los culés se han llegado a poner 5-1 en el marcador, pero la garra y la fe de nuestros cachorros han maquillado el marcador, lo que deja el pase a la final en manos de la Catedral.

Bueno, y en manos de la afición, que no dudo que acudirá en masa a presenciar el encuentro. Al menos, yo iré a animar a los muchachos y echar un vistazo a nuestra cantera, habitual en las comidillas futboleras del botxo. Que si ya no es lo que era, que si necesita mano dura, que si deberíamos abrirla… Aprovecho para proponer a los lectores de este blog que reflejen su opinión a este respecto. Yo creo que una visión aperturista no debería ser negativa. Se podrían traer 3 o 4 jugadores cada año de cualquier lugar del planeta en edad temprana, 12 o 13 años. No se trata de comprar 14 críos cada verano, sino de estar atentos a ciertas canteras y andar vivos. Requisito imprescindible, que se asegure una formación mínima de 5 o 6 años, es decir, blindarles durante al menos 6 años. Por supuesto, esto implicaría un giro radical en Lezama y en nuestra forma de hacer las cosas, además de un importante esfuerzo económico. Se trata de hacer una “masía” o similar y que los chavales se críen en Bizkaia, que vayan mamando lo que es ser jugador del Athletic, que contacten con nuestras raices, nuestras costumbres y que, sobre todo, jueguen al fútbol. No hace falta decirlo, también tendrán que aprender euskera, noski.
Supongo que habrá opiniones y planteamientos de todo tipo, los espero ansioso.
Somos únicos,
Y siempre seremos diferentes










