Como escarpias
Tengo los pelos como escarpias. Cada día que pasa el ansia va in crescendo, los nervios a flor de piel, la cabeza puesta en Mestalla, en la gabarra. El día de ayer comenzó temprano, y es que a las 7.30 de la mañana ocupaba mi lugar en la cola de San Mamés para conseguir de una vez por todas las 2 entradas con las que he sido agraciado. Vamos, empecé el día más contento que ocho. El ambientillo durante la espera (3 horas finalmente) era bastante bueno, con cómicos comentarios, bilbainadas varias (todas ciertas) y una mosca cojonera en boca de algunos hablando de los “individuos” de la ultraderecha española que quieren montarla en Valencia (esperemos tomen cartas en el asunto esos a lo que tantas veces se les llena la boca hablando de violencia y de reventadores). Ya con las entradas en mano, el patido de la tarde fue una fiesta. Nuestro equipo “B” demostró que es capaz de vencer a un equipo que se está jugando los cuartos, dando una imagen de “equipo” y compromiso que no hace sino motivarnos más aún a todos los rojiblancos. El gol del amigo Velez anticipó el próximo gol del Athletic, que será en Mestalla. No se por qué pero sigo viendo a Ion dándonos la Copa. 
Hoy por la mañana, la Catedral se ha abierto a los bilbaínos para que aquellos que no puedan acudir a Valencia puedan dar los últimos aplausos y gritos de ánimo a los jugadores y cuerpo técnico. Que maravilla, 20.000 personas han ido a verles tocar cuatro bolas y dar dos pases. Posteriormente, repitiendo la rutina copera, se han ido a comer al hotel Carlton y jaleados por la más fiel de las aficiones se han dirigido al aeropuerto de Loiu, donde les esperaba el último baño de masas antes de partir. Que gozada. He estado leyendo un día más el artículo de El Correo sobre los títulos de Copa logradas por el Athletic. Hoy tocaba hablar de la Copa lograda en 1958 en el Bernabeu frente el Real Madrid de Di Stefano, “el mejor equipo del mundo por aquél entonces”, vamos, algo así como el Barça de Guardiola. Choca eso de que se jugara en el Bernabeu, pero es que a 5 días de la final la Federación cacicó, digo, impuso al Athletic que la final debía disputarse en Madrid si o si. Ante semejante propuesta, el Athletic dijo que entonces se jugaba en el Bernabeu, pues así habría más sitio para la afición rojiblanca. 120.000 espectadores vieron como los leones pasaron por encima del madrid en un partido que no tuvo ni épica por el baño que les dieron nuestros jugadores y 30.000 rojiblancos estuvieron allí para celebrarlo. Cuentan los aitites que allá por 1920, 20.000 bilbaínos fueron a Vitoria para presenciar una nueva victoria sobre los patateros, o que unos años después nuestra afición tardaba 4 días en llegar a Barcelona para ver la final. Qué grandes somos.


fotos de www.miathletic.com
Se puede decir que ya ayer empezó la final y que nos hemos adelantado en el marcador. Va todo fenómeno. Por cierto, acaban de empatarle al Barça en el último minuto, una alegría menos y, lo más importante, nos encontraremos en Mestalla con un equipo que aún no ha ganado nada este año (creo que ni la Copa de Catalunya). De tú a tú. Que empiece ya.
AUPA ATHLETIC ORAIN ETA BETI
Somos únicos,
y siempre seremos diferentes.










