Athletic!!! Athletic!!! Athletic!!!
No conozco a ningún bilbaíno que no haya rugido un poco en las últimas fechas. Las fachadas y algunos ilustres rincones del Botxo ya lucen sus mejores galas para mañana. Los nervios a flor de piel, la cabeza puesta en la Catedral, nada importa más ahora mismo, ninguna otra cosa está a la altura de este partido, último peldaño antes del botín. Nos sentimos más fuertes que nunca y creo que lo que nos invita a soñar es la certeza de que la catedral de las grandes noches de un club centenario como el nuestro va a ser una auténtica olla a presión, aunque suene a topicazo, como dijo Llorente, “estos no saben lo que les espera”. Y ojo, que todo esto no es sino un aperitivo o ensayo general para la final.
El equipo que salte al terreno de juego “debería” estar formado por: Gorka, Iraola – amorebieta-ocio-koikili, David López-orbaiz-Javi-Yeste, Llorente eta Ion Velez. Confío en la entrada de Gurpegui en el minuto 70 para conservar el 2-0. Estos once leones y algún otro tienen claro lo que todos nos jugamos y, lo que es más importante, que entrar en la historia del Athletic no es nada fácil y que cuesta un huevo. Una oportunidad única y se decide en la Catedral.
No se como voy a poder aguantar las horas previas al encuentro, veo goles por todas partes…. Pero lo que más resuena en mi cabeza son los múltiples cánticos entonados a todo volumen por la afición a las 21.52 de mañana miércoles.
Somos únicos,
y siempre seremos diferentes
Muchas ganas pero pocas nueces. Caparrós dejó clara su apuesta y confirmó lo que todos esperábamos, un equipo que aportó mucho trabajo pero escasas dosis de calidad.
El partido rápidamente se inclinó hacia la balanza de los sevillanos a base de pases al primer toque y velocidad. El gol de Gabilondo, en racha aunque parece que insuficiente para Jokin, pareció dar alas el equipo durante 10 minutos, hasta desconectar. Los cambios no mejoraron el equipo y el partido lo ejecutó Kanouté en un pis pas, ante la atónita mirada del hombre record de ayer, Armando. Gurpegi lidió bastante bien en el medio campo, pero sin aportar casi nada en ataque, al igual que un desaparecido Iñaki Muñoz. Susaeta no acaba de encontrar su sitio ni de buscar salida a su velocidad ni un buen pase. Una vez más la diosa fortuna quiso recompensarnos y tuvimos dos claras ocasiones para empatar en los últimos 5 minutos, una de ellas clavada a la del gran Julito en el mundial del 94. Toquero ha desaprovechado varias oportunidades, pero ninguna como la de ayer en un mano a mano ante Palop.
El mejor partido desde luego se jugó en las gradas con la parroquia animando al equipo a saco y preparando el alirón, porque cada vez está más cerca. Canticos varios y los nervios a flor de piel, eso se siente.
EL partido del miércoles va a ser otra historia, y una más para nuestra historia. La Catedral va a rugir cosa mala, va a ser una de las grandes noches, los jugadores del equipo contrario deberían sentirse afortunados… o no. Van a ser arrollados por el Athletic Club de Bilbao, y eso no debe ser plato de buen gusto. Que nervios, que barbaridad.
AUPA ATHLETIC ORAIN ETA BETI!!!
Somos únicos,
Y siempre seremos diferentes.