La Santa Entrada (Cap. II)
El botxo estaba tenso, tenso y centrado en organizar el desembarco a Valencia. Poco a poco el ritmo de la gente volvió a ser el que era, pero la calma duró poco. Los corrillos mas enterados, esos que tienen amigos en las altas esferas, ya rumiaban las distintas alternativas que el club del pueblo estaban barajando para intentar llevar al mayor numero de socios posibles a la final. Que si las entradas eran 15.000, que luego eran 17.ooo, que a lo mejor sacaban 3.000 a la venta al público, que si cada afortunado se iba a llevar 4 entradas, que si…
Lo más curioso de todo, es que esos mismos corrillos, mejor dicho, en cada esquina del pueblo, se daba la final por ganada, de eso no había duda. Y llegó la decisión. 18.500, 3.000 para el club, 750 para las peñas distribuidas por toda la geografía mundial (2 por peña) y 14.800 para los fervientes socios. Respecto a los detalles, se hizo público que los socios podrían agruparse en grupos de hasta 4 personas, si bien únicamente participarían en el sorteo con un sólo número. Los más sesudos de entre los sesudos, raudos y veloces se acordaron de viejas amistades con conocimientos de estadística y esas cosas; las probabilidades de que te toque jugando sólo, o participando con 2, con 3 o hasta con 4 eran múltiples, y se sucedieron miles de interpretaciones y propuestas. Los mas puristas, se decantaban por la participación individual, aunque además de puristas estos eran los mas confiados. Intuición en estado puro.
Eso si, entre rumores, sueños, cábalas y más rumores, algun artista se dedicó a preparar algunas cosillas que no hacían sino incrementar el orgullo y la convicción de victoria de los leones. Os pongo una reliquia de esas.
athletic-2009
somos únicos
y siempre seremos diferentes







Es como se sienten los rojiblancos tras la enculada de ayer. No hay otra lectura posible, ni ninguna otra interpretación sobre la sucedido ayer en la Catedral que sea medianamente digna y que se acerque someramente a la realidad. El engominado de los cojones tenía muy clarito como actuar ayer noche, a discreción, sin tapujos ni miramientos.










