Primer rugido

El Athletic Club de Bilbao, histórico club de fútbol donde los haya, es todo un ejemplo de orgullo, sentimiento, compromiso y competitividad. Todo aquél que no comprenda ni asuma estos sencillos pero esenciales rasgos probablemente tenga algunas dificultades para poder compartir sus opiniones en este blog. Cuestión bien distinta es que no conociendo la idiosincrasia y filosofía de este singular club, alguien pretenda descubrirla, o entenderla, algo a lo que me presto de muy buena gana y a lo que sinceramente espero que contribuya este blog. Y, como no, cuestión bien distinta pero que espero impaciente, es que alguien quiera hacernos partícipes de nuevas leyendas en el mundo del fútbol, recordar momentos inigualables o incluso apuntar figuras inminentes. Todo eso y mucho más tendrán cabida en este blog

De la misma forma, en esta columna también tendrán cabida opiniones malintencionadas y dolorosamente manipuladas respecto a la viabilidad del proyecto deportivo y existencial del Athletic, algo en el que nos llevamos basando 110 años y en lo que confío que nos basemos durante al menos otros 110 años más. Eso sí, recibirán cumplida respuesta y gráfica explicación. Los socios y aficionados del Athletic tenemos muy claro y pregonamos con orgullo este rasgo mundialmente diferencial, lo que no es óbice para que, dentro de los parámetros de nuestra filosofía, se puedan buscar alternativas y aportar ideas para que el Athletic continúe disfrutando y haciéndonos disfrutar en lo más alto de la elite del fútbol mundial.

El pasado cuenta, sí, pero en el día día, Liga tras Liga, poco aporta, así que más vale que nos centremos en lo que nos está deparando este apasionado campeonato justo al tiempo en el que cruzamos su ecuador. El Athletic empezó titubeante, pero no muy diferente al que durante los último 9 partidos ha llevado a los incrédulos a creer en este equipo. Fallos defensivos garrafales, el peligroso ‘tourmalet’, errores arbitrales de siempre y algo de mala fortuna, hicieron saltar los resortes de los sensibles paladares de cierto sector de la afición e impidieron divisar un estilo de juego vertical, directo y con ciertas dosis de calidad -a veces hasta con cierta elegancia-. El partido ante el Valencia no vino sino a confirmar todo lo anterior, con la fortuna añadida de que en nuestra casa, en La Catedral, jugamos con la afición empujando los 90 minutos.

Está claro que de momento no hacemos un gran fútbol, pero dos cosas son ciertas. Esta Liga es bastante mediocre y la apuesta de los participantes deja mucho que desear, salvo contadas excepciones claro está, lo que no contribuye mucho al disfrute. El Athletic puede y debe ganar a cualquiera, y los jugadores ya se van percatando de ello (volvemos a ser 12 sobre el terreno de juego).

Somos únicos
y siempre seremos diferentes



Sin Comentarios

Aún no hay comentarios.

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URI

Dejar un comentario

WordPress Themes