Segundo rugido

Inmenso. Inmenso y siguiendo el rumbo marcado por su capitán gracias al buen hacer de sus grumetes, que son los que se parten el pecho entre marejadas, marejadas gruesas y algún que otro abordaje. La racha que mantienen nuestros leones no ha hecho sino comenzar y esperemos que los buenos mimbres que hemos observado desde el último tercio de la temporada pasada no sean sino la confirmación de que algunas cosas, parece que las más importantes, se están haciendo bien.

Si tenemos que destacar a dos jugadores, creo que Javi Martínez y Fernando Llorente merecen una mención a parte. Me explico. Javi Martínez, a sus 20 años, ha dado un paso de gigante en su consideración como uno de los mejores medios centro de la Liga. Su capacidad de recuperación y un gran poderío ofensivo, cada vez mejor conducido, se han aliado con un olfato, instinto mejor dicho, goleador propio de grandes jugadores (esos que, además de jugar al fútbol, tiene hambre de balón y de victoria). Lo anterior viene acompañado del comedido freno impuesto por su entrenador, lo que hace que ese ímpetu ofensivo se encuentre debidamente contrarrestado, más en estos momentos en los que nuestros jugadores de banda han triplicado sus jugadas de ataque. Desde luego, Javi apunta muy lejos y desde el club deben asegurarse de que se quede con nosotros mucho tiempo.

Lo de Llorente no debe verse como una sorpresa, sino como una confirmación. Creo que las cizañas de Clemente han hecho más bien que otra cosa a este tío. Llorente mostró su fútbol en aquél tristemente épico partido contra el Zaragoza. Vaya jugada y en qué momento. A partir de ahí, un tío con su fortaleza y con un entrenamiento bien dirigido y constante al lado de un maestro como Isma Urzáiz y del resto de la plantilla, debe dar sus frutos. Además, me consta que Llorente ha perfeccionado varias técnicas relacionadas con el equilibrio fuera de Lezama, todas ellas sin balón por si había dudas (y no me refiero a los incontrolados paseos nocturnos de algunos jugadores de fútbol). Creo que, a sus 23 años, cuenta con una calidad enorme y que ha sido un claro ejemplo de tiro al blanco durante las dos temporadas pasadas (no es momento de recordar los últimos números de Isma con el Athletic). Me alegro enormemente por él y celebro que haya nacido otro crack en Lezama.

Por lo demás, esperemos que nuestros muchachos den una nueva lección de competitividad y sed de victoria este jueves contra el Sporting, hay que amarrar el pase a semis como sea. Desde luego que será un bonito espectáculo y La Catedral vestirá sus mejores galas.

Somos únicos
y siempre seremos diferentes

Primer rugido

El Athletic Club de Bilbao, histórico club de fútbol donde los haya, es todo un ejemplo de orgullo, sentimiento, compromiso y competitividad. Todo aquél que no comprenda ni asuma estos sencillos pero esenciales rasgos probablemente tenga algunas dificultades para poder compartir sus opiniones en este blog. Cuestión bien distinta es que no conociendo la idiosincrasia y filosofía de este singular club, alguien pretenda descubrirla, o entenderla, algo a lo que me presto de muy buena gana y a lo que sinceramente espero que contribuya este blog. Y, como no, cuestión bien distinta pero que espero impaciente, es que alguien quiera hacernos partícipes de nuevas leyendas en el mundo del fútbol, recordar momentos inigualables o incluso apuntar figuras inminentes. Todo eso y mucho más tendrán cabida en este blog

De la misma forma, en esta columna también tendrán cabida opiniones malintencionadas y dolorosamente manipuladas respecto a la viabilidad del proyecto deportivo y existencial del Athletic, algo en el que nos llevamos basando 110 años y en lo que confío que nos basemos durante al menos otros 110 años más. Eso sí, recibirán cumplida respuesta y gráfica explicación. Los socios y aficionados del Athletic tenemos muy claro y pregonamos con orgullo este rasgo mundialmente diferencial, lo que no es óbice para que, dentro de los parámetros de nuestra filosofía, se puedan buscar alternativas y aportar ideas para que el Athletic continúe disfrutando y haciéndonos disfrutar en lo más alto de la elite del fútbol mundial.

El pasado cuenta, sí, pero en el día día, Liga tras Liga, poco aporta, así que más vale que nos centremos en lo que nos está deparando este apasionado campeonato justo al tiempo en el que cruzamos su ecuador. El Athletic empezó titubeante, pero no muy diferente al que durante los último 9 partidos ha llevado a los incrédulos a creer en este equipo. Fallos defensivos garrafales, el peligroso ‘tourmalet’, errores arbitrales de siempre y algo de mala fortuna, hicieron saltar los resortes de los sensibles paladares de cierto sector de la afición e impidieron divisar un estilo de juego vertical, directo y con ciertas dosis de calidad -a veces hasta con cierta elegancia-. El partido ante el Valencia no vino sino a confirmar todo lo anterior, con la fortuna añadida de que en nuestra casa, en La Catedral, jugamos con la afición empujando los 90 minutos.

Está claro que de momento no hacemos un gran fútbol, pero dos cosas son ciertas. Esta Liga es bastante mediocre y la apuesta de los participantes deja mucho que desear, salvo contadas excepciones claro está, lo que no contribuye mucho al disfrute. El Athletic puede y debe ganar a cualquiera, y los jugadores ya se van percatando de ello (volvemos a ser 12 sobre el terreno de juego).

Somos únicos
y siempre seremos diferentes

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